La Carta de calidad de los servicios responde a la necesidad de establecer principios y normas en la relación entre las administraciones que prestan servicios y los ciudadanos que los utilizan.
Constituye un verdadero pacto con los usuarios: una herramienta de comunicación e información que les permite conocer los servicios ofrecidos, sus modalidades y los estándares prometidos, comprobar que se cumplen los compromisos adquiridos y expresar sus valoraciones, también mediante reclamaciones.